Pol Olivella (6)

Vil corrent d’aires pestilents, de crits ofegats, de vidres trencats!

T’has sollevat contra mi...

i te m’ho has endut tot.

Escopit fora d’una carretera que no transita ningú!

El quitrà ha estripat la meva pell

i vestigis de sang embruten la pluja.

El cos marejat,

drogat,

putrefacte,

ves-te’n suor que m’atordeixes i commociones la foscor!

El meu cap esclata cada segon

i a cada segon que s’escola,

la metralla desfila la meva carn.

Si la carn

no fos tan sòlida...

Mans i genolls en aquesta carretera

morta,

evito que es tanqui el meu pit

desbocat.

Pol Olivella (5)

Tú muy lejos

Borrado el horizonte

se acerca agonizándome.

Como el mar negro,

lo amo y me atrae.


Me acompaña tu voz llena,

tu olor mira a lo que nos une,

tú muy lejos.


No lo contemplo solo,

lo contemplo amándote a ti,

detrás del horizonte que acecha,

que me impide,

muy

lejos.


Me envuelvo, me retuerzo,

del dolor de la música

de un saxo

naufragado en el lecho del horizonte,

Tú muy lejos.

Pol Olivella (4)

Donde la libertad rompe los barrotes carcelarios,

que retiene el deseo vulnerable

y el engaño prematuro

del hombre.

La agitación y el poderío del oleaje

nublan el vacío dudoso

de un blanco roto y cegador.

Protege y amaga la lucha

que es de la naturaleza comienzo,

sustento,

culminación.

Pol Olivella (3)

Santa Águeda


La esquina de un mundo engañoso

me tiene acorralado, enyomismado.


La caoticidad que me rodea

me desconstituye,

me absorbe en un grito estremecedor

que me asusta y me completa.


Abandonado al todo y a la nada,

de mi opresión en el pecho,

me entrego a mi propia mentira

e ilusión,

que me tiene solo, suyo, anulado del resto;

de lo que fue.


Mi cuerpo resta aquí,

queriéndose deshacer,

y mi mente vuela, se va, y muere.


La insignificancia de un momento que termina

es la negación de su propia existencia.