Julia Ramos (2)

Tiene pinta de mujer.

Está sentada en un banco, en la postura del indio,

y juega a escribir su nombre con el dedo en sus botas negras de ante.

Está oscuro, la calle iluminada por los coches intermitentes

y las farolas más viejas del mundo,

las que han iluminado siempre esa calle.

 

Se para un coche rojo,

ella sube y no dice nada y se pone el cinturón.

En su cabeza sólo esa canción que lleva tarareando todo el día,

y casi no se da cuenta de que el coche avanza.

Las luces del túnel le acarician las mejillas,

y a cada curva se inclina exageradamente hacia los lados,

y se aguanta con las manos al asiento, como si fuera a caer.


Ya ha perdido sus pintas de mujer.

Las ha dejado en el banco, para encontrarlas la noche siguiente, 

Y el coche acelera en silencio, mientras las luces del túnel le siguen abofeteando las mejillas.

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