Mireia Lozano

Los árboles lloran el invierno

yo ya no lloro nada.

La angustia gatuna

ronronea en mis rincones

para no pasar frío,

para no dejar que me olvide

que el tiempo se suicida por mi tardanza. 

No puedo abrir la ventana

vomitar el deseo.

No puedo partir,

o no quiero. 

Me encierro

con este olor agrio

a gato muerto

a cansancio de delirio. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario